Milonga
Así se baila el tango, sintiendo en la cara la sangre que sube a cada compás,
mientras el brazo como una serpiente se enrosca en el talle que se va a quebrar.
Así se baila el tango, mezclando el aliento, cerrando los ojos pa’ escuchar mejor
cómo los violines le cuentan al fueye por qué desde esa noche Malena no cantó.



















